Es tan conocido
el viejo camino,
que el recorrido
no despierta en mí
ningún sentido,
ni en él ninguna queja.
Sólo de vez en cuando,
se cae la cotidiana venda
y el querido
y viejo camino
se presenta
con esplendor de juventud.
Y en vez de viejo
parece vivo
y estalla de color
y de detalles,
de pájaros
y de luciérnagas,
de nubes
y de luz.
Son tan conocidos mis pasos,
mis pensamientos,
mi mirada
y hasta mi respiración.
Me es tan conocida mi vida
que no despierta
en mí ni un rastro
de rebelión o ingratitud,
ni una sola mirada
a la luz que me llama cada segundo.
Me soy tan cotidiano
y chabacano
que mi vida es
sólo un viejo
y querido camino
repleto de luz.
17-IX-98
jueves, 17 de septiembre de 1998
miércoles, 29 de julio de 1998
Poesía y vida
¿Quién dijo que la poesía
fuese un ejercicio fácil?
La poesía es una danza de palabras
y las palabras
son alas de mariposa
que, como hadas,
con el más nimio ruido
se espantan.
A veces, las palabras no bailan
son sólo una procesión
larga, larga
de hábitos entorchados
y quejumbrosos.
¿Dónde encontraré la música?
La poesía es música
que mana de tu interior.
Si tu vida no es
un campo florido,
no hay tonada
no hay música
no hay poesía.
La poesía es tu vida
y ¿quién dijo que la vida
fuese un ejercicio fácil?
29/7/98
fuese un ejercicio fácil?
La poesía es una danza de palabras
y las palabras
son alas de mariposa
que, como hadas,
con el más nimio ruido
se espantan.
A veces, las palabras no bailan
son sólo una procesión
larga, larga
de hábitos entorchados
y quejumbrosos.
¿Dónde encontraré la música?
La poesía es música
que mana de tu interior.
Si tu vida no es
un campo florido,
no hay tonada
no hay música
no hay poesía.
La poesía es tu vida
y ¿quién dijo que la vida
fuese un ejercicio fácil?
29/7/98
domingo, 24 de mayo de 1998
Sueños de tiempo
¿Por qué sueñas con la muerte?
Porque me siento muy cerca de ella.
¿Por qué con ella?
Porque ha de llegar en cualquier momento.
¿Por qué la sueñas?
Porque quiero vivir cien años.
¿Por qué sueñas con la muerte?
Porque a veces me siento gris y ceniciento.
24/5/98
Porque me siento muy cerca de ella.
¿Por qué con ella?
Porque ha de llegar en cualquier momento.
¿Por qué la sueñas?
Porque quiero vivir cien años.
¿Por qué sueñas con la muerte?
Porque a veces me siento gris y ceniciento.
24/5/98
sábado, 9 de mayo de 1998
Primavera
Cuando el aire es tibio
y la noche serena.
Cuando las chicas
asoman las estrellas
bajo la gruesa lana y las mantas.
Cuando la vida
es un mar que olea
y olea y no para.
Entonces,
llego a un cierto
entendimiento conmigo
y me fijo en la noche,
en las chicas,
en la gente
y en el aire tibio.
La vida es una lava
que crece en mi interior.
un bosque de deseos.
Entonces,
llego a un acuerdo
y disfruto como un niño.
9/5/98
y la noche serena.
Cuando las chicas
asoman las estrellas
bajo la gruesa lana y las mantas.
Cuando la vida
es un mar que olea
y olea y no para.
Entonces,
llego a un cierto
entendimiento conmigo
y me fijo en la noche,
en las chicas,
en la gente
y en el aire tibio.
La vida es una lava
que crece en mi interior.
un bosque de deseos.
Entonces,
llego a un acuerdo
y disfruto como un niño.
9/5/98
Tiempo
Esa capa de polvo
esa capa de óxido
esa capa
que nos capa
nos cubre y nos sobrepasa
esa capa de tiempo
que nos usa
y nos desgarra
esos momentos
que nos llueven
esa capa de tristeza
esa nada
9/5/98
esa capa de óxido
esa capa
que nos capa
nos cubre y nos sobrepasa
esa capa de tiempo
que nos usa
y nos desgarra
esos momentos
que nos llueven
esa capa de tristeza
esa nada
9/5/98
domingo, 15 de marzo de 1998
Hombre dividido que se mira a sí mismo
Soy el hombre sentado en dos sillas.
Soy el que cabalga en dos caballos a la vez.
Soy aquel que viaja de cara y de espaldas a un tiempo.
Soy aquel con el corazón en dos latidos.
Soy este y soy aquel
y temo por mí.
Temo caerme de las sillas.
Temo que me despedacen los caballos.
Temo viajar hasta quedar en ninguna parte.
Temo que mi corazón se pare en el silencio
eterno entre uno y otro latido.
Yo soy este.
Yo soy aquel.
Yo y mi miedo.
Y al final, ¡qué importa!
El sol luce maravilloso
y ancho en los campos de Castilla,
aunque sea desde las ventanillas de un tren.
15/3/98
Soy el que cabalga en dos caballos a la vez.
Soy aquel que viaja de cara y de espaldas a un tiempo.
Soy aquel con el corazón en dos latidos.
Soy este y soy aquel
y temo por mí.
Temo caerme de las sillas.
Temo que me despedacen los caballos.
Temo viajar hasta quedar en ninguna parte.
Temo que mi corazón se pare en el silencio
eterno entre uno y otro latido.
Yo soy este.
Yo soy aquel.
Yo y mi miedo.
Y al final, ¡qué importa!
El sol luce maravilloso
y ancho en los campos de Castilla,
aunque sea desde las ventanillas de un tren.
15/3/98
domingo, 8 de marzo de 1998
Adiós
¡Cómo decir adiós
sin que el corazón
se pudra y se corrompa
en un odio putrefacto
y lo recuerdos cedan
al capricho de la ira
y de la culpa!
¡Cómo decir adiós
y seguir queriendo!
¡Cómo atesorar esos recuerdos
de los buenos tiempos
sin que aparezca el velo
del nunca más!
¡Cómo ser fiel al amor
sin seguir amando!
¡Cómo recordar las promesas
y no sentir que se agolpa
la sangre en las mejillas
y una vergüenza sorda
te nubla la mirada?
8/3/98
sin que el corazón
se pudra y se corrompa
en un odio putrefacto
y lo recuerdos cedan
al capricho de la ira
y de la culpa!
¡Cómo decir adiós
y seguir queriendo!
¡Cómo atesorar esos recuerdos
de los buenos tiempos
sin que aparezca el velo
del nunca más!
¡Cómo ser fiel al amor
sin seguir amando!
¡Cómo recordar las promesas
y no sentir que se agolpa
la sangre en las mejillas
y una vergüenza sorda
te nubla la mirada?
8/3/98
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