En el tren.
Adelantamos a una cigüeña
que volaba sobre nosotros
en el cielo.
Es natural
ella vive todavía
apegada a la tierra.
27-IV-96
sábado, 27 de abril de 1996
domingo, 21 de agosto de 1994
A Luis Querbes en su 201 cumpleaños
Una lápida.
Sólo una lápida a la sombra de una cruz desnuda.
En un pueblo.
Cualquier pueblo.
Apenas unas pobres palabras dicen quién fuiste y qué hiciste.
Una inscripción desgastada.
Sin alardes.
La larga sombra de una cruz de piedra
toca cada mañana tu lápida miserable.
Ni tan siquiera un ciprés.
Una cruz, como entonces.
Tú así lo quisiste.
Un hombre.
Sólo un hombre.
Tocado por el dedo de Dios
fuiste su mano.
Piedra basal.
Sueño hecho vida.
Levantaste una casa de hombres que aún permanece.
Hace tanto tiempo.
Luis soñador, manos de piedra.
No cejaste y tu vida
fue un dechado de entrega.
Una lápida.
Una piedra.
Una vida hecha poema.
Sólo una lápida a la sombra de una cruz desnuda.
En un pueblo.
Cualquier pueblo.
Apenas unas pobres palabras dicen quién fuiste y qué hiciste.
Una inscripción desgastada.
Sin alardes.
La larga sombra de una cruz de piedra
toca cada mañana tu lápida miserable.
Ni tan siquiera un ciprés.
Una cruz, como entonces.
Tú así lo quisiste.
Un hombre.
Sólo un hombre.
Tocado por el dedo de Dios
fuiste su mano.
Piedra basal.
Sueño hecho vida.
Levantaste una casa de hombres que aún permanece.
Hace tanto tiempo.
Luis soñador, manos de piedra.
No cejaste y tu vida
fue un dechado de entrega.
Una lápida.
Una piedra.
Una vida hecha poema.
miércoles, 1 de diciembre de 1993
Ni Tú ni yo
Tú y yo.
Frente a frente,
por todo lugar,
por todo tiempo.
Bailamos la danza del cuclillo,
un pasito adelante
y otros dos atrás
hacia Tu Mano extendida
que no me atrevo a aceptar.
Y así, paso a paso,
ligero, inconsistente,
amago acercarme a Ti
para luego quebrarte y pasar a tu lado.
A pesar de todo Tú me acercas
la mano extendida que siempre anhelo.
Ni Tú, ni yo.
Generalmente ni Tú
y, a veces, ni tan siquiera yo.
Frente a frente,
por todo lugar,
por todo tiempo.
Bailamos la danza del cuclillo,
un pasito adelante
y otros dos atrás
hacia Tu Mano extendida
que no me atrevo a aceptar.
Y así, paso a paso,
ligero, inconsistente,
amago acercarme a Ti
para luego quebrarte y pasar a tu lado.
A pesar de todo Tú me acercas
la mano extendida que siempre anhelo.
Ni Tú, ni yo.
Generalmente ni Tú
y, a veces, ni tan siquiera yo.
jueves, 21 de octubre de 1993
Mil miedos
Mil miedos mil estacas
Clavadas en la ladera
en el acceso a mi montaña
en cuya cumbre se hayan
mis anhelos y mis deseos.
Mil miedos mil vallas
Que oscurecen el camino,
y hay que superarlas
en una carrera sin tiempo,
en una prueba sin final
y sin retorno, olvidada la meta,
ocupados sólo en saltar
valla tras valla.
Mil miedos mil fuegos
Que me consumen por dentro
uno tras otro, al mismo tiempo;
voy gastando mi fuerza
hasta que ya no me quede más
que el silencio vacío de la nada.
Mil miedos mil cielos.
Si tras cada batalla
levantar mi cabeza pudiera
para mirar a la cumbre;
respirar hondo dos veces
y emprender el camino
con energía renovada.
Mas ¡ay! no siempre las cosas
suceden como yo deseara
y hay veces que ellos
me pueden y me encojo abatido
temblando ante la próxima jornada.
Mil miedos mil sueños.
21-X-93
Clavadas en la ladera
en el acceso a mi montaña
en cuya cumbre se hayan
mis anhelos y mis deseos.
Mil miedos mil vallas
Que oscurecen el camino,
y hay que superarlas
en una carrera sin tiempo,
en una prueba sin final
y sin retorno, olvidada la meta,
ocupados sólo en saltar
valla tras valla.
Mil miedos mil fuegos
Que me consumen por dentro
uno tras otro, al mismo tiempo;
voy gastando mi fuerza
hasta que ya no me quede más
que el silencio vacío de la nada.
Mil miedos mil cielos.
Si tras cada batalla
levantar mi cabeza pudiera
para mirar a la cumbre;
respirar hondo dos veces
y emprender el camino
con energía renovada.
Mas ¡ay! no siempre las cosas
suceden como yo deseara
y hay veces que ellos
me pueden y me encojo abatido
temblando ante la próxima jornada.
Mil miedos mil sueños.
21-X-93
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