Caballito de cartón de una infancia que siempre está conmigo. Caballito de aquella foto en la que galano y caballero con dos años galopaba. No te has ido caballito que te llevo conmigo donde quiera que yo vaya.
Viajamos bajo un mar de nubes viajeras que caminan lánguidas en la inmensidad del cielo. Nubes grises que flotan perezosas en el aire intangible. Nubes individuales como el adoquinado de una calle. ¿Dónde vais nubes viajeras? Flotáis lentas como un Zeppelin parecéis una bandada de aves migratorias en busca de la primavera. Viajamos bajo un mar de nubes que flotan en el océano del cielo contemplando impertérritas la inmensidad de la tierra que van dejando atrás.
Hoy tengo uno de esos días en los que necesito tu cabello en mi rostro mi mano en tu mano el calor de tu mirada el plácido cálido abrigo de tu abrazo y tu amor escudándome del mundo y de mí mismo. Pero no puede ser. No de momento. No ahora. No hasta que encuentres el sendero cuajado de estrellas que te conduzca hasta la aurora de nuestra relación. ¡Cuándo será Dios mío? Me había jurado no volver a escribir. También me juré no volverte a querer. No ha podido ser.
¿Es la queja del hombre? ¿Es su queja? ¿Cabeza alta encarando un destino que a veces se le antoja demónico que a veces ve terriblemente injusto que se niega a admitir y no entiende? ¿O es la queja berrinchona del niño enfadado por no haber podido alcanzar esa libélula que vuela libre inalcanzable? El niño que hay en mí dará paso al hombre.
Levantarme una mañana de gloria sin notar las arañas que normalmente atenazan y pinchan mis entrañas. Abrir los ojos y notar nada nada ni dolor ni vacío ni esas patas que me acuchillan y abrasan. Nada siento no siento nada. Tan sólo un leve aleteo de mariposas en el estómago si he soñado contigo ilusionada alma enamorada.
Fluye fluye con la marea con el discurrir del tiempo con el devenir de las olas. Fluye y déjate ir con el pasar de las estaciones con el viento que mece los árboles con el flujo y reflujo de la luna en tu corazón. Fluye y no frenes ni retengas déjate ir como los pájaros planeando con las corrientes como el río en la placidez del estío. Fluye entre la duda y el dolor fluye con los sentimientos déjate ir a la felicidad y el amor.
Notas de piano como gotas de cristal resbalando por una fuente de piedra. Una voz apenas presentida que se va volviendo íntima. Sentimientos de arena alma de metal farolillos de colores y una escalera. Y las ganas terribles inmensas eternas de libertad. Voces que me vuelven a mi yo más íntimo. Personas de verdad. Cosas que verdaderamente me gustan notas de jazz aire denso como humo de tabaco y una pizca de realidad. El que soy y mi imagen confluyen y se hacen realidad. Aire mixto y una grata sensación de realidad. 29-4-10 Teatro Carrión Concierto de Leonor.